¿Cuántas veces tengo que suplicar?
Mis brazos estirados,
Mis ojos en lágrimas,
Mi corazón no paraba de llorar.
En el caos, en la pérdida,
En la tristeza, en la desesperanza,
Te busqué,
Grité tu nombre,
Y tú no viniste a salvarme.
Los lobos se acercaban,
Hambrientos y furiosos,
Sus ojos en ira
Me asustaban,
Y yo solo te suplicaba.
Tus ojos fríos
Helaron mi alma,
Tus palabras me dejaron
Sin consuelo.
Y allí,
me dejaste abandonada,
Para que los lobos
Hicieran de mí
Un almuerzo.

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