la ciudad antigua
La ciudad Antigua... es el nombre que se le da a la parte histórica de Cartagena, en el centro de la ciudad junto al mar...
Una enérgica brisa para la época de diciembre y enero corre sobre la ciudad amurallada, las olas golpean fuertemente las rocas agolpadas a la orilla para evitar que el mar inunde la vía para autos que lo separa de la muralla.
La muralla imponente y desgastada, con rasgos de antiguas batallas y feroces envestidas, flanquea toda la ciudad antigua, las grises y pardas piedras, inmóviles permanecen a la vista de millones de espectadores. Baluartes de antiguos soldados cada cierto espacio sobre la muralla... pequeñas entradas, apenas para un carro pequeño cada determinado espacio es el único acceso. Las casas de coloridos tonos se alcanzan a entrever más allá de la muralla, protegidas de la metrópolis real, las cúpulas de las viejas iglesias y de la catedral vigilan sobre las casas de las antiguas familias Cartageneras... La pintura caída, y otra restaurada, combina con las pantalones cortos y el cabello al viento de los turistas.
Si recorres el anillo vial externo que rodea las murallas, por la parte contraria al mar encuentras la Cartagena real más allá de la muralla, una ciudad conflictiva, con personas, carros y altos edificios, de ires y venires, de un bochorno cadencioso y desesperante en medio de un gentío impresionante y allí, en medio de la antigua y la nueva ciudad la entrada más hermosa de todas... La torre del reloj se alza, construida empotrada en la muralla como parte de está y sin embargo sobre saliendo, la torre amarilla con blanco, ostenta un gran reloj de la época de la colonia (o así me parece), y tres entradas en arco como túneles debajo... frente y aun afuera, una plaza pequeña llena de arte, de estatuas de famosos artistas sobre unas piedras caminadas por generaciones y generaciones de cartageneros, todo te da la bienvenida, a lo que fue la gloria de la ciudad. Atraviesas la entrada del medio, gusto debajo, un aire a viejo sale corriendo, atropellando tu cara y arremolinando el pelo, por el pequeño túnel vendedores al estilo hippie muestran sus collares multicolores, de conchas, y bolas, zarcillos y madera... en una esquina en el recorrido, un tanto escondido, un vendedor ambulante de libros viejos y desgastados, con títulos que hace décadas dejaron de circular te sonríe levemente, y recibes el aroma a polvo y hojas viejas que tanto aman los que se apasionan por la lectura.
Finalmente sales y el sol de mediodía caliente y quemante, te ciega, y tus ojos al adaptarse quedan deslumbrados por la belleza aun más que por el sol... la ciudad antigua se abre ante tus ojos como se abrió ante los primeros habitantes... ahora eres parte de la historia, y recorres sus calles empedradas, para reescribirla en versos rápidos de caminantes en la ciudad antigua.
Una Plaza amplia, de piedra en el piso, una estatua de simón bolívar se abre frente a ti, al fondo unos edificios antiguos con balcones de madera labrada, de colores desde el blanco el rosa el verde y el amarillo te saluda, de cuatro pisos los más altos, y ahora usados como restaurantes y discotecas... En la parte inferior, justo frente a ti, debajo de esos edificios un camino con arcos y columnas: te llama un olor dulzon fuerte, los dulces tradicionales de Cartagena te esperan para que los saborees y tu lengua se excite en la variedad de sabores de aquellos que han guardado por años el secreto de las viejas recetas. Negras en pequeños carritos, y mestizas te esperan, con delantales blancos para ofrecerte todas las delicias de una cocina variada y cultivada.
Si tienes suerte, y sé que la tendrás, abra coches como los antiguos, en rojo y negro, tirados por caballos y con cocheros que te llaman para ofrecerte paseos en coche por la ciudad.
Si Caminas hacia tu izquierda siguiendo la muralla hacia este lado, saldrás luego de dejar los dulces y su aroma, a la plaza de la Aduana. Hacia la izquierda recostándose sobre la muralla, una construcción hermosísima de dos pisos, pintada en blanco y con todas las terminaciones en madera, y pisos en piedra, te recibirá, La alcaldia de Cartagena, en el centro una estatua y del otro lado de la plaza de la aduana que tiene forma triangular, casas pequeñas de todos los colores ahora ocupadas por bancos, y seguros, sin perder la hermosura que han tenido por años, y cuidadas en la restauración.
Si sigues caminando más allá del edificio de la alcaldia, con la muralla (aunque no la veas) a tu izquierda, encontraras, una calle peatonal también de piedra, con muchas estatuas de metal, grandes y pequeñas, y a la izquierda una casa de dos pisos esquinera con grandes letreros donde lees "BOTERO", de un color rosado fuerte, entonces estarás frente al museo de arte moderno de Cartagena. Pero no descuidare la otra acera, donde en la esquina contraria a la del museo de arte moderno, y cruzando la calle está uno de los mejores restaurantes de Cartagena, una casa blanca, de las más hermosas, una presentación espectacular, que te hace pensar un señoras emperifolladas dando fiestas lujosas mientras sus esclavos servían té y bebidas a los invitados. Al finalizar esa calle llegaras a una de las plazas más representativas de la ciudad, la plaza de San Pedro, en honor a San Pedro Clavel "esclavo de los esclavos", la plaza es pequeña y está la antigua iglesia de San Pedro Clavel, donde este cuidaba y protegía a los esclavos que rescataba de las injusticias de sus amos, está hecha en piedra, y es bastante sencilla, sus escalones son hermosos, y la entrada imponente con una puerta grandísima de madera, la cúpula es una de las que se ve desde afuera de la muralla, como te lo dije antes.
La Plaza está llena de palomas, y hay vendedores de maíz ofreciéndote constantemente, siempre hay niños persiguiéndolas y otros pequeñines alimentándolas, y riendo cuando se les paran encima, señoras corriendo por miedo a que en el volar de las aves se encusien sus recién arregladas cabelleras.
(to be continue)
